Construye tu Navidad

Escrito por el 17 - 12 - 2015 en blog | No hay comentarios

Como cada año, llega la navidad y con ella nuestras diferentes maneras de enfrentar estas fiestas, para algunos es la excusa perfecta para reunirse, para otr@s, un trance que hay que pasar lo más rápidamente posible, a veces incómodo, otras veces, francamente desagradable.

La navidad tiene también el poder de reabrir viejas heridas, al hacernos sentir ausencias de una manera aún más especial, y, en ocasiones, se hace todavía más evidente el hecho de no tener con quien pasarla, no por ausencia de familiares, sino por las malas relaciones entre ellos.

Pero aún en el peor de los casos, si estamos sol@s, podemos sacar partido de la situación, todo va a depender del significado que queramos darle a la palabra soledad. En soledad brillan los momentos con una intensidad mayor, cuando somos conscientes del poder que albergamos en nuestro interior, para convertir estos momentos de reencuentro, con el reencuentro más genuino de todos  los reencuentros: el que tiene lugar con un@ mism@.

También la palabra familia, podemos reinterpretarla de manera que nos enriquezca, en lugar de anularnos. Porque  las relaciones que vayamos forjando en el camino pueden ser tan gratificantes  como las proporcionadas por las mejores familias.

Si te encuentras nostálgic@, triste o si no encuentras demasiado sentido a este despliegue anual de luces, comidas copiosas, brindis, regalos y consumismo exagerado, recuerda que la navidad tendrá el significado que tú le des. Tanto si eres creyente como si no lo eres, planea estas fiestas a tu modo. No tienes que hacer lo que todo el mundo hace. No es obligatorio.

Céntrate en lo que de verdad te importa y en las personas con las que quieres compartir tu tiempo, en el caso de que quieras y puedas hacerlo. También es un buen momento para hacer algo que ayude a los demás, no sólo por alimentar el llamado “espíritu navideño”, sino porque te ayudará a tener una visión diferente de tu propia situación y a relativizar tu dolor. Un@ siempre es más objetivo cuando es capaz de ampliar su vista y darse cuenta de que su mundo se ensancha al integrarlo en el mundo de los demás.

Con las acciones que implican generosidad dejamos de hundirnos en la tristeza, ya que ponemos nuestra atención en otra parte, en lugar de estar pendientes sólo de nosotros. Algo así, como mirar el horizonte, el lugar de centrarnos en nuestra pequeña parcela vallada.

Hace algún tiempo tuve el privilegio de escuchar el testimonio de un hombre de mediana edad, que me contaba en un alarde de sinceridad y desahogo, que en nochebuena miraba con intensidad las estrellas mientras hacía un suave y lento balance del año, recordando sus mejores momentos y recreándose en ellos con amabilidad. También intentaba hacer una especie de “crítica” sobre los momentos no tan buenos y se hacía firmes propósitos de cambiar actitudes suyas que consideraba no eran demasiado adecuadas.

“Algunas cosillas voy cambiando”, decía, y “otras las voy dejando para el año que viene”, y sonreía con la complacencia de las personas que se recrean en sus propias palabras y se dan permiso para no exigirse demasiado.

“Después entro en casa,  y me dispongo a cenar en paz…”

Es el testimonio de una persona que elige vivir estas fiestas en soledad, por circunstancias personales muy duras, pero, en cualquier caso, ha sido capaz de desarrollar esa habilidad que todos tenemos de tratarnos bien, y buscar dentro de nosotros la fuerza para adaptarnos a la situación, por dolorosa que pueda ser.

Os deseamos una “Navidad” constante, porque navidad es un estado de ánimo y no tiene porqué limitarse a unas fechas concretas.

“En el corazón de todos los INVIERNOS, vive una PRIMAVERA palpitante, y detrás de cada NOCHE, viene un AMANECER  sonriente”

Khalil Gibran

 

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